martes, 24 de julio de 2018

Escoria (Reseña).


Título: Escoria.
Título original: Filth.
Autor: Irvine Welsh
Editorial: Anagrama.



El sargento Bruce Robertson no es precisamente un policía modélico. Es un tipo corrupto, misántropo, violento, machista, homófobo y racista. Es un consumidor compulsivo de pornografía, servicios de prostitutas, fast food de lo más grasiento, alcohol y cocaína. Y además se dedica a lanzar rumores malévolos sobre sus compañeros de cuerpo; practica con una de sus amantes peligrosos juegos eróticos que incluyen la asfixia y es capaz de inducir a una menor a la que ha pillado con éxtasis a que le haga una felación.

Debido a sus excesos, a Robertson le ha aparecido un imponente sarpullido que invade sus genitales y se extiende sin control, y un incordiante parásito en el intestino que acaba convirtiéndose en la voz de su conciencia. Y mientras su vida se desmorona a pasos agigantados –su esposa ha abandonado el domicilio conyugal con su hijo-, el sargento tiene que investigar el asesinato del hijo de un diplomático africano...


Fiel a su habitual contundencia, Welsh nos presenta en esta novela el hundimiento físico y moral de un policía corrupto. Un viaje a lo más abyecto, en el que se mezclan la visceralidad, la violencia y el humor negro: no defraudará a quienes disfrutaron con Trainspotting.



Vamos a definir a Escoria como una novela complicada, no solo por la cantidad de situaciones políticamente incorrectas que se describen en sus páginas, sino por los elementos que la componen, sus protagonistas, el entorno político y social en el que se desarrolla su historia, las situaciones familiares que se presentan en ella, abuso de drogas, sexo y otras sustancias y corrupción. Pareciera que el autor decidió tomar lo peor de la raza humana y ponerlo todo junto en una misma obra teniendo como resultado una novela impecable, entretenida, polémica, emotiva pero sobre todo reflexiva. 

Pero ¿Cómo hace el autor para que la recepción de su obra siga siendo cálida y objetiva en tiempos como estos, en los que cualquier situación ofensiva puede ser denunciada fácilmente? La respuesta, por lo menos para mí, es: Narrativa y construcción.

Vamos por partes, la narrativa de la obra se da en tercera persona por un narrador omnisciente que nos da acceso total a las situaciones, emociones, pensamientos y reflexiones de nuestro protagonista, el sargento Bruce.  En su mayor parte la narrativa sigue un orden cronológico que nos presenta una problemática y la desarrolla poco a poco. Para que ésta se pueda concretar se hace valer de diferentes perspectivas y personajes que aportan detalles adicionales a la obra y le dan un enfoque más completo.

Podemos dividir la obra en dos partes generales, la primera es lenta, con descripciones detalladas y situaciones específicas que parecieran no llevarnos a ningún sitio. Sin embargo, esta primera parte sirve para dar a conocer el entorno laboral y social actual de nuestro protagonista, la forma en la que se relaciona con los demás,  el cómo reacciona ante diferentes situaciones, incluso las frases, los tics y las manías que presenta. La lectura de esta primera parte puede costar un poco de trabajo ya que la trama principal se va quedando estancada y las subtramas se van resolviendo conforme aparecen. El sargento Bruce, como ya lo dijimos anteriormente, es el ejemplo de todo lo negativo que se puede tener en una persona, su actitud es repelente y cuesta mucho trabajo como lector poder relacionarse o identificarse con él.

Es en la segunda parte de la novela cuando comienzan a cambiar un poco las cosas. Gradualmente se nos va introduciendo a un narrador bastante peculiar que nos comienza a dar detalles muy puntuales de el pasado de nuestro protagonista, detalles que no conocíamos y que de ninguna manera se podrían anticipar. Con la llegada de este narrador especial comenzamos a ver también el declive, o la ruptura emocional y física de Bruce. Las cosas se complican cada vez más para él y las emociones que ha guardado durante mucho tiempo salen a flote. El ritmo y desarrollo del conflicto principal es un poco más ágil en esta segunda parte, las piezas se mueven cada vez más y estamos cerca de conocer el desenlace de la historia. 

Podemos ver entonces que la narrativa es perfecta en esta obra, es lenta y vasta o ágil y directa cuando se requiere. He dividido anteriormente la obra en dos partes y he mencionando las diferencias que se encuentran en cada una de ellas, sin embargo, la transición entre una y otra es sutil y gradual. No hay una manera exacta de dividir estas dos partes ya que el cambio se va dando de a poco, es mejor dicho, sobresaliente la manera en la que se nos va envolviendo en la obra y como tu criterio como lector va creciendo y cambiando con ella.

El segundo elemento que, desde mi perspectiva, permite que Escoria sea una excelente novela es la construcción de la historia y de sus personajes. Tomemos como referencia a Bruce, el protagonista, ya hablamos como en la primera parte de la novela se nos pinta como el tipo de persona con la que a nadie le gustaría relacionarse en el ámbito personal ni profesional, sus acciones y reacciones pueden llegar a ser muy incomodas e irritantes para el lector y puede no haber un vínculo entre uno y el otro. Sin embargo, es muy destacable la firmeza y la fidelidad con la que se nos presenta en todo momento, aunque sus decisiones no sean las mejores y su manera de relacionarse deje mucho que desear está siendo cien por ciento el mismo, está siendo fiel a sus principios, bueno o malos pero suyos. Esta autenticidad nos dice mucho del trabajo de construcción de personaje que hay detrás, de cómo el autor conoce tanto a su personaje, sabe de dónde viene y a donde va y se mantiene fiel a su esencia, a su realidad.

Esto comienza a cambiar durante el desarrollo de la historia y es que el personaje tiene una profundidad inmensa, hay un montón de cosas que se esconden detrás de la fachada de tipo rudo que se nos ha mostrado y poco a poco comenzamos a ver vulnerabilidad, que es la clave de la conexión entre personajes ficticios y lectores. Bruce llega a un punto de quiebre en el que no hay vuelta atrás, ha tomado malas decisiones, se ha dejado llevar por un juego de inmoralidad, mentiras y manipulaciones que tarde o temprano comienzan a jugar en su contra y no lo puede evitar. Las capas que lo protegen se van cayendo una tras otra y con cada una de ellas se muestra una versión distinta de él mismo. En este punto la imagen que teníamos de Bruce ya no es la misma, por supuesto, su historia y las cosas tan complejas por las que ha pasado no justifican sus acciones pero si nos dan perspectiva y nos permiten sentir empatía y conexión con él, nos hace saber que después de todo es un ser humano atormentado y que no ha encontrado la mejor manera para sacar toda esa frustración y dolor acumulado.

Nos vamos acercando al final de la novela y no hay muchas opciones para Bruce, sus metas han sido frustradas en todos los aspectos y desde su manera de entender el mundo no hay un futuro próximo que valga que la pena. Es curioso que cuando se habla de desarrollo nos vamos siempre por el lado positivo, sobre todo cuando leemos este tipo de finales podemos pensar que el personaje no tuvo un desarrollo como tal. A mi me gusta creer que sí,  que se vio un cambio del Bruce que vimos al inicio comparado con el Bruce que vemos al final. No es la misma persona, atravesó por un viaje complicado y tomó decisiones que tal vez al inicio no hubiera pensado jamás. Probablemente no es el tipo de cambio o crecimiento que estamos acostumbrados a leer pero está ahí, es real y es autentico, es suyo, es Bruce hasta la última palabra de la novela.

Para quienes son lectores asiduos del blog o me conocen y hemos intercambiado palabras sabrán que este tipo de historias me llaman mucho la atención por todo el contenido psicológico y social que hay de por medio. Este debate eterno entre el bien y el mal y el debate todavía más complejo de quien decide lo que está bien y lo que está mal. Hay mucho de esto en Escoria y es uno de estos libros que me dejan con más preguntas que respuestas y esa es una de las medidas que, personalmente, tomo en cuenta para saber si un libro es bueno o no.

Escoria es la ejemplificación de las personas que no encajan,  de los que no forman parte de la norma, de las personas que no pueden avanzar, de los que no se rinden aun sabiendo que el camino que recorren no los lleva a ninguna parte. Escoria es la representación de aquellos que nos negamos a representar, a los que les dijimos no muchas veces, a los que nadie toma como ejemplo, con los que nadie quiere estar.

Escoria es uno de mis libros favoritos en lo que va del año y si todo este discurso, probablemente repetitivo y cansado, que acabas de leer no te ha causado un poco de intriga y curiosidad por la obra entonces probablemente no sea el libro indicado para ti.




Esto es todo por ahora, si ya leíste la obra puedes dejar un comentario con tus opiniones o puedes buscarme en mis redes sociales para intercambiarlas.

Gracias por leer y compartir.

3 comentarios:

  1. ¡Hola!
    Yo también participo en la iniciativa Seamos Seguidores, ya te sigo. Dejo por aquí el enlace por si alguien quiere seguirme, siempre devuelvo el seguimiento.
    https://aprovechalavidacadadiaa.blogspot.com.es/
    ¡Un beso desde Aprovecha La Vida Cada Día!

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  2. Hola, Roli, genial reseña. De verdad que desde la sinopsis me estaba dando asco Bruce Robertson, lo que te deja el libro suena muy interesante, definitivamente se ve que es tu cup of tea y qué padre que lo hayas disfrutado. Sin embargo, no creo que sea para mi.

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  3. hola Roli! Gracias a Carlina conocí tu blog, pero creo que este libro aunque suena muy interesante y lo que mencionas de su representación es muy interesante y fuerte creo que no es para mi, tengo tantos pendientes que no sé si le daré la oportunidad.
    Gracias por la reseña, es muy completa.
    Besos!

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