viernes, 19 de julio de 2019

La verdad tras los secretos (Reseña).


La verdad tras los secretos es el debut como autora de Cintia Jiménez, administradora del blog literario “Palabras y letras” del cual he sido seguidor dese hace ya algunos años y a quien agradezco infinitamente por el ejemplar.





Título: La verdad tras los secretos.
Autor: Cintia Jimenez
Editorial: Autopublicado.



En una choza junto a la playa, vive un hombre que tiene el poder de conocer los secretos de cualquier persona que tenga en frente. Pocos son los que se aventuran a ir a su hogar, pero dicen que, a cambio de un precio justo, aquel hombre es capaz de responder a cualquier pregunta.

Gregorio no cree en lo sobrenatural, mucho menos en hombres que aseguran conocer tus secretos. Sin embargo, si necesita una respuesta a una pregunta muy importante ¿Qué pasó con el amor de su vida? 





La verdad tras los secretos es una novela corta contemporánea que nos ofrece la oportunidad de adentrarnos en una historia de vida, de amor y de auto descubrimiento. Tiene como protagonista a Renato, un joven que ha sido dotado por el universo con la habilidad de poder ver más allá de lo que un ser humano promedio puede y conocer así los secretos más ocultos de aquellos que se lo permiten. El entendimiento y aceptación de este don le causarán a Renato una serie de dificultades de las cuales podría no salir ileso.

La lectura de esta novela es ágil y comprensible en todo momento y podemos deducir que está dirigida a una audiencia juvenil en primera instancia. Sigue un ritmo de lectura cronológico en el cual se va desarrollando la trama, poco a poco, hasta llegar al desenlace que se complementa con un epilogo. Como temas principales de la obra podemos mencionar el amor, el perdón, la empatía y el valor de nuestras palabras y acciones. La novela hace uso de recursos “mágicos” o sobre naturales como la adivinación y otros poderes psíquicos, sin embargo, siento que estos son solo medios que la autora utiliza para contar la historia de Renato, es decir, sí, forman parte importante de la esencia del personaje y del desarrollo de su historia, pero no determinan el tono de la obra por completo. Quiero decir, la novela se inclina mucho más por el lado humano del protagonista que por el aspecto sobre natural y esto es algo muy acertado ya que permite al lector comprender y aceptar mucho mejor a los personajes.

Ahora quiero hablar precisamente de sus personajes que son, desde mi perspectiva, el punto más fuerte que tiene esta novela. Al tratarse de una novela corta no podemos darnos el lujo de saturarla de personajes ya que no tendríamos el tiempo justo para dedicarle a cada uno de ellos y sus historias quedarían inconclusas. La verdad tras los secretos cuenta con dos personajes principales y algunos cuantos personajes secundarios que complementan la trama y enriquecen la historia.

Nuestros protagonistas son Renato y Gregorio. Renato es un joven con habilidades especiales que le permiten conocer secretos y responder preguntas a aquellos que se atreven a buscarle. Renato es un hombre precavido, calculador y ermitaño. Disfruta de la soledad que su reputación como “brujo” le brinda misma que refuerza con una actitud arrogante y engreída que simula cuando se ve obligado a relacionarse con otras personas. En el fondo Renato es un hombre bueno, es un hombre frágil, herido y temeroso. Su vida ha estado llena de tragedias y pérdidas importantes desde temprana edad por lo que podemos ver en él una madurez y una tranquilidad ante la adversidad que ya quisiéramos muchos. Renato es un personaje que va cambiando mucho durante la narrativa, que se nos muestra de diferentes maneras, desde diferentes perspectivas y eso es lo que hace de Renato un buen personaje. Hablamos de un buen desarrollo y un crecimiento muy notorios desde que inicia la novela hasta que termina.

Por otro lado, tenemos a Gregorio un hombre impulsivo, decidido y constante. Al momento que se nos introduce a Gregorio como personaje en la historia no tenemos muchos datos de él, de su vida pasada, de cuales son sus motivos, sus aspiraciones, sus miedos y sus fortalezas. Llega a la vida de Renato como una casualidad y a partir de ese momento comenzamos a conocer su historia o, en otras palabras, comienza a escribir su propia historia. Podríamos pensar que esta falta de datos y de información sobre Gregorio podrían afectar de alguna manera su apreciación como personaje, pero no es así. Personalmente siento que esto beneficia a la historia por algunos motivos, el primero de ellos es que Renato es un personaje muy grande, tiene una personalidad que abarca mucho y que tiene un trasfondo muy complicado que si a eso le agregamos otro personaje parecido se volvería una historia muy pesada. Me gusta ver a Gregorio como un contraste o un respiro en la historia, pero también como un complemento y una perspectiva diferente. Su momento de crecimiento o desarrollo se presenta en la segunda mitad de la historia y es ahí donde se debe responder a preguntas muy importantes a las que nos hemos enfrentado todos ¿Quién soy? y ¿A dónde voy?

Una vez que hablamos de las bases y profundidades de estos personajes tenemos que hablar de la manera en la que sus historias se van conectando y la manera tan natural y detallada en la que su relación crece. La autora se toma su tiempo para crear la atmosfera adecuada para que la relación entre sus protagonistas sea creíble y espontánea y se le agradece. También es muy interesante ver como estos dos personajes tan distintos encuentran la mejor forma de entenderse y sobre llevar sus vidas juntos. Su relación es, sin embargo, distinta a las que estamos acostumbrados en la onda romántica, es mucho más aterrizada. Se adapta a las condiciones de vida de sus protagonistas.

Al hacer una crítica sobre un material literario o audiovisual es importante hablar también de los detalles negativos o de los aspectos que no disfrutamos tanto de la obra para que el autor pueda revisar sus contenidos y decidir si puede aplicar correcciones o aprendizajes para futuros trabajos. Esto puede ser subjetivo como el arte mismo lo es, sin embargo, aquí va mi retroalimentación.

El aspecto negativo que encontré en esta obra es que me dejó con muchas preguntas y no de la manera existencial/filosófica que tanto disfruto en un libro, es decir, siento que hubo muchos huecos y muchos espacios vacíos al final de la historia. Hay momentos que se presentaron y que fueron importantes para los personajes que simplemente desaparecieron, que no tuvieron una conclusión, o por lo menos no se muestra en las líneas finales. Hay cosas que no se especifican, que quedan abiertas y que se podrían interpretar de muchas maneras y que al final el lector puede ir armando sus propias conclusiones y tal vez llegar a un final totalmente distinto que el que plantea la autora.

Como lector percibo que se asignó mucho tiempo y mucho interés en el desarrollo de los personajes y de la relación que se va construyendo, lo cual como ya dije es un gran acierto, pero creo que esto sacrificó algunos otros temas que se pudieron haber llevado con un poco más de calma y que a su vez pudieron haber agregado mucho más a los personajes principales.

Con esto no quiero decir que la historia principal quede inconclusa o que el cierre de la misma se sienta forzado o apresurado, no, solo digo que me hubiera gustado tener un poco más de información sobre algunos temas y que estos mismos pudieron haber creado más capas de profundidad en los personajes lo cual se traduce como una historia mucho más compleja.

Antes de terminar esta reseña quiero resaltar el hecho de que esta historia tiene visibilidad y representación de personajes LGBTQ+ y que me gusta mucho la manera en la que esta se presenta ya que no es el tema principal de la historia. Las relaciones, actitudes, y acciones de sus personajes no giran en torno a esto como pasa en la vida real de las personas del colectivo. Ya antes hablamos en el blog de lo importante que es tener visibilidad y representación de las muchas posibilidades y formas de vida que existen en este mundo diverso así que gracias a la autora por darnos un espacio más.

Con esto concluyo mi opinión sobre este libro, quiero una vez más agradecer y felicitar a Cin por el lanzamiento de su libro, por el valor de perseguir sus sueños y creer en si misma, sobre todo en un ambiente tan complicado como lo es el mundo literario. Espero que esta sea la primera de muchas otras publicaciones y que cada una de ellas te deje grandes aprendizajes y satisfacciones.

La verdad tras los secretos está disponible en su formato digital a través de la plataforma Amazon, así como en su formato físico. Comparto los links para que puedan localizarla y leerla si es de su interés.




viernes, 7 de junio de 2019

Si no nos vemos no existimos.


Quiero contar mi historia a través de las siguientes líneas. Esto es algo personal que tiene nada que ver con el contenido que usualmente se comparte en mi blog pero que, sin embargo, forma parte de mí, de mis ideales y mi criterio. Lo comparto con la intención de liberar esta carga para mi y para aquellos que al leerlo puedan sentirse identificados.



Crecí en el seno de una familia tradicional y fui educado en una escuela católica en un grupo exclusivo para varones, desde el prescolar hasta el bachillerato. No voy a alterar la historia, la verdad es que durante esos años jamás me sentí incompleto o fuera de lugar. El ambiente en el colegio era agradable, los profesores atentos y los sacerdotes que se encargaban del área espiritual nos motivaban siempre a dar lo mejor de nosotros.  Mucho de lo que soy actualmente a nivel profesional e intelectual se lo debo a ellos.

Una de las metas del colegio era “formar hombres y mujeres íntegros”. Y, si bien, sus métodos no eran extremistas ni drásticos, las bases de esa formación “íntegra” eran el machismo, la misoginia y la heteronormatividad que se iban metiendo en tu mente de manera sutil.

Viéndolo en retrospectiva me doy cuenta de que era esta persona que se conformaba con lo que tenía y nunca veía más allá. Vivía tranquilo dentro de mi zona segura, hacia todo lo que se esperaba de mí y cumplía con los objetivos que se me planteaban. En pocas palabras era el alumno “ejemplar”, obediente, aplicado y responsable que ellos querían tener. Un caso de éxito para su sistema educativo.

Adicional a las clases y actividades espirituales regulares yo participaba en grupos religiosos que se reunían los fines de semana para leer la biblia, jugar y aprender oficios. La mayoría de las personas que conformaban mis círculos sociales pertenecían a esta comunidad. No tenía amigos fuera del colegio y tampoco sentía que me hicieran falta, podría decir que era feliz con la vida que tenía y viví así hasta los diecisiete años, cuando finalmente me gradué del colegio.

Comencé entonces mi vida laboral y fue esa la primera vez que me encontraría con personas ajenas a mi realidad, fuera de la burbuja. Fue ahí también la primera vez que supe de la existencia de las personas LGBTQ+.

Durante los años de escuela jamás se nos habló de la diversidad sexual, lo cual se podría pensar que es algo bueno ya que algunos grupos religiosos tienden a difamar y atacar a la comunidad, a satanizarla y volverla algo peligroso y prohibido. No, este grupo tenía una estrategia diferente, una estrategia mucho más fuerte: ignorarnos. Al ignorarnos nos volvieron invisibles. Borraron nuestra historia y nuestra lucha. Nos quitaron espacios y libertades, derechos y obligaciones.

En este tiempo nunca tuve contacto con personas del colectivo, por lo menos no directamente. Nunca supe que había otras formas de amar y relacionarse. Nunca supe que podías vivir tu vida más allá del género y la expresión de género que se te habían asignado. Nunca supe que podía cuestionar mi sexualidad o reprimirla y nunca lo hice. Se me enseñó a no hacerlo.

En una ocasión, al asistir a una fiesta con amigos y personas de mi trabajo conocí a Luna (vamos a llamarle así). Luna era un chico que vivía su vida en completa libertad. Llegó a la fiesta con un vestido blanco y zapatos altos, maquillaje y una peluca rubia que contrastaba con su piel morena. Al instante comencé a sufrir un ataque de ansiedad, no comprendía nada de lo que estaba viendo ¿Un hombre vestido de mujer? ¿Quiere ser mujer? ¿Le gustan los hombres? Esa y muchas otras preguntas pasaban por mi cabeza, pero decidí hacer eso que hacemos cuando le tememos a algo: alejarnos. Me mantuve lejos de Luna no solo en la fiesta sino en el sitio donde trabajábamos. La idea de que me vieran hablando con él o incluso cerca de él me asustaba muchísimo ¿Por qué? Aún no lo comprendo.

Con el paso del tiempo me fui acostumbrando a su presencia, pero seguía guardando distancia. Mantenía una relación estricta de cordialidad y compañerismo, pero nunca de amistad. Evitaba las fiestas o lugares donde sabía que él estaría y así mismo con Denisse, una chica a la que le gustaban las chicas, o con Daniel, un chico al que le gustaban las chicas y los chicos.

Me causaba un conflicto enorme saber que estas personas vivían sus vidas de esta manera, era algo completamente nuevo para mí. Fuera de mi comprensión.

Me volví esta persona que “toleraba” estas diferencias, pero no estaba de acuerdo con ellas. Poco a poco me fui haciendo amigo de más personas LGBTQ+ pero me mantenía al margen. Pensaba que podíamos ser amigos siempre y cuando no me involucraran en su estilo de vida. No estoy seguro de haber hecho daño a alguien con mis comentarios o actitudes; Si lo hice sepan que no era mi intención, simplemente no sabía como reaccionar.

Me tomó varios años aceptar esta realidad y comenzar a formar parte de ella, sin embargo, seguía identificándome como Heterosexual. Tenía relaciones sentimentales y sexuales con chicas, incluso, puedo asegurar que llegué a sentir amor en más de una ocasión.

Comencé entonces a explorar otras opciones ya que cada vez era más evidente mi atracción por los chicos. Pensaba que tal vez era algo que nos pasaba a todos, pero no nos atrevíamos a aceptar. Que era una de estas cosas que se hacen en privado y se mantienen en privado. Pensaba que podría ser una fase o que era algo sin importancia, algo pasajero. Que no pasaba nada si no lo expresaba. Que tal vez tenía que aceptarlo conmigo mismo pero que no era necesario comunicárselo a los demás. Pensaba que podía vivir tranquilamente con esta doble vida sin meterme en problemas. Pensaba, pensaba, y pensaba hasta que me decidí a actuar. Finalmente lo acepté, lo hice parte de mí, de mi vida y de mi realidad.

Dedicaba varias horas de mi día a la lectura y búsqueda de información, de historias y testimonios de personas que como yo estuvieran pasando por esto. Tuve que aprender por mi cuenta lo que en un principio se me ocultó y me tocó recorrer a solas caminos que hubiera sido más fácil recorrer estando acompañado.

Actualmente sigo leyendo, sigo aprendiendo, sigo escuchando. Ahora sé que hay todo un mundo de posibilidades, formas y colores allá afuera que tengo que explorar. En el pasado se me negó el acceso a esta parte de mi ser, la desaparecieron; Hoy estoy seguro de que la tengo, la llevo con orgullo, la comparto y la defiendo.



Escribo estas líneas como parte de la dinámica “junio diverso” con la cual se pretende dar visibilidad a nuestras historias, levantar nuestras voces y hacernos escuchar.

En cuanto supe de esta actividad decidí participar de inmediato porque ahora sé lo importante que es la visibilidad. Ahora sé que nadie debería pasar por esto a solas. Que nuestras historias valen y que si no las contamos no existen, se pierden.  

Es indispensable, amigo LGBTQ+ que te hagas visible (cuando te sientas seguro), que seas visto por aquellos que todavía tienen dudas, que le temen a su verdad. Es importante que sepan, a través de ti, que tienen más opciones, que está bien tener miedo y sentirse frágil pero que no deben quedarse ahí. Que está bien ser quien eres, quererte como eres y compartirlo con los demás.

Recuerda que puedes compartir tu historia o tus reflexiones sobre la comunidad LGBTQ+ en redes sociales usando los #JunioDiverso y #SiNoNosVemosNoExistimos o bien contactarnos a través de los medios de contacto del blog para que puedas unirte a la iniciativa. 






martes, 24 de julio de 2018

Escoria (Reseña).


Título: Escoria.
Título original: Filth.
Autor: Irvine Welsh
Editorial: Anagrama.



El sargento Bruce Robertson no es precisamente un policía modélico. Es un tipo corrupto, misántropo, violento, machista, homófobo y racista. Es un consumidor compulsivo de pornografía, servicios de prostitutas, fast food de lo más grasiento, alcohol y cocaína. Y además se dedica a lanzar rumores malévolos sobre sus compañeros de cuerpo; practica con una de sus amantes peligrosos juegos eróticos que incluyen la asfixia y es capaz de inducir a una menor a la que ha pillado con éxtasis a que le haga una felación.

Debido a sus excesos, a Robertson le ha aparecido un imponente sarpullido que invade sus genitales y se extiende sin control, y un incordiante parásito en el intestino que acaba convirtiéndose en la voz de su conciencia. Y mientras su vida se desmorona a pasos agigantados –su esposa ha abandonado el domicilio conyugal con su hijo-, el sargento tiene que investigar el asesinato del hijo de un diplomático africano...


Fiel a su habitual contundencia, Welsh nos presenta en esta novela el hundimiento físico y moral de un policía corrupto. Un viaje a lo más abyecto, en el que se mezclan la visceralidad, la violencia y el humor negro: no defraudará a quienes disfrutaron con Trainspotting.



Vamos a definir a Escoria como una novela complicada, no solo por la cantidad de situaciones políticamente incorrectas que se describen en sus páginas, sino por los elementos que la componen, sus protagonistas, el entorno político y social en el que se desarrolla su historia, las situaciones familiares que se presentan en ella, abuso de drogas, sexo y otras sustancias y corrupción. Pareciera que el autor decidió tomar lo peor de la raza humana y ponerlo todo junto en una misma obra teniendo como resultado una novela impecable, entretenida, polémica, emotiva pero sobre todo reflexiva. 

Pero ¿Cómo hace el autor para que la recepción de su obra siga siendo cálida y objetiva en tiempos como estos, en los que cualquier situación ofensiva puede ser denunciada fácilmente? La respuesta, por lo menos para mí, es: Narrativa y construcción.

Vamos por partes, la narrativa de la obra se da en tercera persona por un narrador omnisciente que nos da acceso total a las situaciones, emociones, pensamientos y reflexiones de nuestro protagonista, el sargento Bruce.  En su mayor parte la narrativa sigue un orden cronológico que nos presenta una problemática y la desarrolla poco a poco. Para que ésta se pueda concretar se hace valer de diferentes perspectivas y personajes que aportan detalles adicionales a la obra y le dan un enfoque más completo.

Podemos dividir la obra en dos partes generales, la primera es lenta, con descripciones detalladas y situaciones específicas que parecieran no llevarnos a ningún sitio. Sin embargo, esta primera parte sirve para dar a conocer el entorno laboral y social actual de nuestro protagonista, la forma en la que se relaciona con los demás,  el cómo reacciona ante diferentes situaciones, incluso las frases, los tics y las manías que presenta. La lectura de esta primera parte puede costar un poco de trabajo ya que la trama principal se va quedando estancada y las subtramas se van resolviendo conforme aparecen. El sargento Bruce, como ya lo dijimos anteriormente, es el ejemplo de todo lo negativo que se puede tener en una persona, su actitud es repelente y cuesta mucho trabajo como lector poder relacionarse o identificarse con él.

Es en la segunda parte de la novela cuando comienzan a cambiar un poco las cosas. Gradualmente se nos va introduciendo a un narrador bastante peculiar que nos comienza a dar detalles muy puntuales de el pasado de nuestro protagonista, detalles que no conocíamos y que de ninguna manera se podrían anticipar. Con la llegada de este narrador especial comenzamos a ver también el declive, o la ruptura emocional y física de Bruce. Las cosas se complican cada vez más para él y las emociones que ha guardado durante mucho tiempo salen a flote. El ritmo y desarrollo del conflicto principal es un poco más ágil en esta segunda parte, las piezas se mueven cada vez más y estamos cerca de conocer el desenlace de la historia. 

Podemos ver entonces que la narrativa es perfecta en esta obra, es lenta y vasta o ágil y directa cuando se requiere. He dividido anteriormente la obra en dos partes y he mencionando las diferencias que se encuentran en cada una de ellas, sin embargo, la transición entre una y otra es sutil y gradual. No hay una manera exacta de dividir estas dos partes ya que el cambio se va dando de a poco, es mejor dicho, sobresaliente la manera en la que se nos va envolviendo en la obra y como tu criterio como lector va creciendo y cambiando con ella.

El segundo elemento que, desde mi perspectiva, permite que Escoria sea una excelente novela es la construcción de la historia y de sus personajes. Tomemos como referencia a Bruce, el protagonista, ya hablamos como en la primera parte de la novela se nos pinta como el tipo de persona con la que a nadie le gustaría relacionarse en el ámbito personal ni profesional, sus acciones y reacciones pueden llegar a ser muy incomodas e irritantes para el lector y puede no haber un vínculo entre uno y el otro. Sin embargo, es muy destacable la firmeza y la fidelidad con la que se nos presenta en todo momento, aunque sus decisiones no sean las mejores y su manera de relacionarse deje mucho que desear está siendo cien por ciento el mismo, está siendo fiel a sus principios, bueno o malos pero suyos. Esta autenticidad nos dice mucho del trabajo de construcción de personaje que hay detrás, de cómo el autor conoce tanto a su personaje, sabe de dónde viene y a donde va y se mantiene fiel a su esencia, a su realidad.

Esto comienza a cambiar durante el desarrollo de la historia y es que el personaje tiene una profundidad inmensa, hay un montón de cosas que se esconden detrás de la fachada de tipo rudo que se nos ha mostrado y poco a poco comenzamos a ver vulnerabilidad, que es la clave de la conexión entre personajes ficticios y lectores. Bruce llega a un punto de quiebre en el que no hay vuelta atrás, ha tomado malas decisiones, se ha dejado llevar por un juego de inmoralidad, mentiras y manipulaciones que tarde o temprano comienzan a jugar en su contra y no lo puede evitar. Las capas que lo protegen se van cayendo una tras otra y con cada una de ellas se muestra una versión distinta de él mismo. En este punto la imagen que teníamos de Bruce ya no es la misma, por supuesto, su historia y las cosas tan complejas por las que ha pasado no justifican sus acciones pero si nos dan perspectiva y nos permiten sentir empatía y conexión con él, nos hace saber que después de todo es un ser humano atormentado y que no ha encontrado la mejor manera para sacar toda esa frustración y dolor acumulado.

Nos vamos acercando al final de la novela y no hay muchas opciones para Bruce, sus metas han sido frustradas en todos los aspectos y desde su manera de entender el mundo no hay un futuro próximo que valga que la pena. Es curioso que cuando se habla de desarrollo nos vamos siempre por el lado positivo, sobre todo cuando leemos este tipo de finales podemos pensar que el personaje no tuvo un desarrollo como tal. A mi me gusta creer que sí,  que se vio un cambio del Bruce que vimos al inicio comparado con el Bruce que vemos al final. No es la misma persona, atravesó por un viaje complicado y tomó decisiones que tal vez al inicio no hubiera pensado jamás. Probablemente no es el tipo de cambio o crecimiento que estamos acostumbrados a leer pero está ahí, es real y es autentico, es suyo, es Bruce hasta la última palabra de la novela.

Para quienes son lectores asiduos del blog o me conocen y hemos intercambiado palabras sabrán que este tipo de historias me llaman mucho la atención por todo el contenido psicológico y social que hay de por medio. Este debate eterno entre el bien y el mal y el debate todavía más complejo de quien decide lo que está bien y lo que está mal. Hay mucho de esto en Escoria y es uno de estos libros que me dejan con más preguntas que respuestas y esa es una de las medidas que, personalmente, tomo en cuenta para saber si un libro es bueno o no.

Escoria es la ejemplificación de las personas que no encajan,  de los que no forman parte de la norma, de las personas que no pueden avanzar, de los que no se rinden aun sabiendo que el camino que recorren no los lleva a ninguna parte. Escoria es la representación de aquellos que nos negamos a representar, a los que les dijimos no muchas veces, a los que nadie toma como ejemplo, con los que nadie quiere estar.

Escoria es uno de mis libros favoritos en lo que va del año y si todo este discurso, probablemente repetitivo y cansado, que acabas de leer no te ha causado un poco de intriga y curiosidad por la obra entonces probablemente no sea el libro indicado para ti.




Esto es todo por ahora, si ya leíste la obra puedes dejar un comentario con tus opiniones o puedes buscarme en mis redes sociales para intercambiarlas.

Gracias por leer y compartir.