miércoles, 8 de marzo de 2017

Ingenios: Todos deberíamos ser feministas.



Feminismo: Conjunto heterogéneo de movimientos políticos, culturales, económicos y sociales que tienen como objetivo la liberación y reivindicación de los derechos de las mujeres, así como cuestionar la dominación y la violencia de los varones sobre las mujeres y la asignación de roles sociales según el género.

En 2013, la escritora y activista Chimamanda Ngozi Adichie proclamaba su Ted Talk “We should all be feminists” convirtiéndose en un punto de referencia para el movimiento feminista actual. Con un peculiar sentido del humor Chimamanda nos cuenta algunas experiencias de vida, suyas y de personas cercanas a ella, en las cuales se pone en evidencia la desigualdad de género, los estereotipos para cada uno de los sexos y la malinterpretación que se le da al movimiento. Su charla tuvo tal éxito que el grupo editorial Penguin Random House la publicó con el título de “Todos deberíamos ser feministas” y a continuación les hablaré de mi experiencia como lector al encontrarme con ésta.



Chimamanda fue mi primer encuentro con el feminismo, por lo menos conscientemente ya que antes había leído a autoras como Jane Austen, Mary Shelley, J. K. Rowling que, a su manera y dentro de sus posibilidades, se abrieron paso en un mundo literario liderado por hombres y demostraron que las mujeres también tenían el talento necesario para escribir. 

Epifanía es la palabra con la que podría describir mi experiencia al leer y escuchar semejante discurso. Confieso que tuve que leerlo varias veces para poder asimilar toda esa información que había estado frente a mí todo este tiempo y que no había podido/querido ver. Comenzó a gestarse toda una revolución de ideas y contradicciones que hasta el día de hoy no he podido finalizar, una eterna batalla entre lo que soy y lo que creía ser, un cuestionamiento intenso que jamás pensé podría experimentar, el nacimiento de una nueva ideología y forma de vida que me ayudarían a formar una nueva versión de mí mismo.

Sin embargo, es realmente difícil aceptar que estás equivocado, sobre todo cuando el entorno social, político y religioso con el que fuiste educado respalda tus inseguridades. Es difícil aceptar que cuentas con privilegios que nunca pediste pero ejerciste durante mucho tiempo, encontrarte con ejemplos de micromachismo en tu rutina diaria que han opacado el desempeño personal y laboral de no solo una, sino muchas mujeres. En pocas palabras es un golpe de fuerte impacto del que cuesta trabajo reponerse pero una vez que lo recibes no hay marcha atrás.

 
“Todos deberíamos ser feministas” es una invitación a la reflexión y al cambio que pone sobre la mesa una serie de problemas a los que se enfrenta a la mujer contemporánea y plantea posibles soluciones que nos ayudarían a llegar al punto deseado: la equidad.

Yo podría comenzar ahora mismo a enlistar las cosas que busca cambiar el feminismo pero una de las cosas que he aprendido en este increíble viaje es que, en materia de feminismo, lo mejor que un hombre puede hacer para ayudar es escuchar a las mujeres y aprender, permitir que sean ellas las que  expongan sus quejas, dudas y temores así que invité a algunas amigas feministas a formar parte de este especial, ellas nos contarán desde su experiencia porque todos deberíamos ser feministas: 

#TodosDeberíamosSerFeministas


Porque es una cuestión de sentido común. Ante una situación de opresión, desigualdad o discriminación, no rebelarse o no quejarse es ponerse del lado del opresor. Debemos ser feministas porque México es ese país donde hay siete feminicidios al día. Siete. Aquí las mujeres desaparecen y aparecen muertas ―si es que aparecen―. Debemos ser feministas porque todavía se juzga lo que una mujer lleva puesto si sufre una agresión sexual, como si eso tuviera algo que ver. Debemos ser feministas porque las mujeres siguen siendo discriminadas en ambientes de trabajo, porque todavía se cuestiona la capacidad de una mujer para ser jefa o para dirigir. Debemos ser feministas porque no escuchar a las mujeres es ignorar sistemáticamente a más de la mitad de la población. Debemos ser feministas ―aún más― porque ya es tiempo de aceptar que todas las mujeres deben ser libres para tomar decisiones sobre sus propios cuerpos. Ya es hora.




¿Por qué todos deberíamos ser feministas?
Antes de ir con las generalizaciones que me gustaría que hubiera en el mundo y nos harían más felices a todos, como tener perritos y ser feministas, quiero empezar con las razones por las que yo soy feminista.

Asumirse feminista no es fácil, no en un mundo que nació y creció patriarcal, machista y heteronormado, donde pareciera que pedir derechos como la libertad de caminar sin miedo en la calle es equivalente a exigir que maten a todos los hombres del mundo, donde te tachan de histérica si te quejas o de mal cogida si no eres dulce y agradable con todos. Pero luego de este tiempo en el feminismo (investigando, conociendo y descubriéndome) me doy cuenta que, en realidad, el feminismo me ha liberado.

Dentro de mis privilegios he notado que el mismo feminismo me ha dado varios más, quizás uno de los más importantes es la libertad de sentirme mujer. Ese sentimiento pleno de ser me ha permitido darme cuenta de las injusticias y desigualdades que se cometen todos los días, en este momento en alguna parte del mundo contra las mujeres.

Y en ese entendimiento también me siento ahora con el derecho de exigir, porque no basta con decir que todos somos seres humanos y no habría que hacer diferenciaciones de “Día de la mujer”, porque hay que hacerlas. Somos nosotras quienes aún estamos en desventaja, somos nosotras a quienes nos matan sólo por el hecho de ser mujeres.

Pero no todas tenemos ese “privilegio” para exigir, ni la oportunidad. Hay tantas mujeres que no sólo son presa de las desigualdades de género, sino que las interseccionalidades las rebasan y la situación económica, la preparación académica, la familia, la religión, el punto geográfico en el que se encuentran, el propio machismo tan interiorizado que no nos deja movernos y aún no nos damos cuenta que está ahí, es lo que les impide acercarse del todo al feminismo.

Para ser feminista hace falta querer igualdad de derechos y oportunidades para hombres y mujeres, es todo. No ser académico, ni haber leído toda la biblioteca feminista y dominar las tres olas. Sólo entender lo que hemos padecido las mujeres a lo largo de la historia y empezar a hacer algo al respecto. Así sea sólo contarle a un amigo o una amiga que el feminismo es mejor para todos y todas o parar el 8 de marzo y hacer activismo en internet o en las calles.

El silencio es una forma de complicidad y yo estoy harta de ser cómplice, estoy harta de que me acosen todos los días en la calle, harta de que me nieguen un trabajo por si me embarazo, harta de dar explicaciones sobre las decisiones sobre mi cuerpo y mi sexualidad, harta de que nos maten. Estoy harta de vivir con miedo.

¿Por qué soy feminista? Porque quiero luchar por mis  compañeras desaparecidas, por las mujeres violentadas en sus propias casas o trabajos, por las migrantes, por las mujeres indígenas y campesinas, por las mujeres que son violadas, agredidas y denigradas y nadie se entera o nos parece normal.

¿Por qué todos deberíamos ser feministas? Bueno ¿falta decir más?  




Porque si usamos maquillaje, es porque "queremos" vernos guapas para los hombres, y que si no lo usamos nos dicen que si no nos arreglamos, no le vamos a gustar a nadie.

Porque aún la gente asume que uno de los grandes ideales de todas las mujeres es casarse y tener hijos, y porque se sorprenden cuando alguien dice que no lo es.

Porque el rosa es para niñas y el azul para niños. Las muñecas para las niñas y los carritos para los niños.

Porque las mujeres "no pueden" dedicarse a la ciencia, porque ellas "no saben" de matemáticas y porque hay trabajos que "no son" para mujeres.

Porque tenemos que aprender a cocinar, a lavar, a planchar, a barrer y a trapear, no porque sea algo que necesitemos para ser independientes y autosuficientes, sino porque "debemos" aprenderlo para satisfacer a nuestros maridos inexistentes.

Porque en la calle nos gritan piropos obscenos acompañados de risas, y somos unas mal agradecidas o algo peor si nos quejamos por esos piropos y herimos los sentimientos de aquel que nos "halaga".

Porque aún se juzga a quien decide abortar e incluso, se le da el trato de un criminal.

Porque no sólo los hombres, sino otras mujeres, insultan a las que deciden vivir su sexualidad con libertad y las llamen putas, pero que al mismo tiempo sean mojigatas las que optan por cuidar su virginidad.

Porque se usan los pronombres equivocados con las mujeres trans aun cuando ellas insistan en que las llamen de tal o cual manera.

Porque si eres lesbiana, aún hay quien diga que es porque no has probado a un hombre de verdad. Y si eres bisexual, estás confundida y dejarás de estarlo cuando pruebes a un hombre de verdad.

Porque ellas deben ser femeninas, sensibles, amables y recatadas, y ellos no. Porque ellos deben ser fuertes, guías, líderes, confiables, y ellas no.

Porque a las mujeres nos enseñan qué hacer para que no nos violen en vez de que enseñen a los hombres a no violar.

Porque si te violan, primero te preguntan dónde estabas, qué vestías, si estabas sola, si lo provocaste, si lo quisiste, si te gustó, en vez de atender tu caso de manera legal. 

Porque en este mundo ir sola, salir sola, viajar sola aún es razón para que te quiten la vida.

Porque los índices de feminicidios van en aumento y en mi país, México, 7404 mujeres fueron asesinadas entre 2012 y 2016; aproximadamente una cada tres horas y veinticinco minutos.

Porque hace falta educar a todos para que comprendan que ser feminista no es querer que las mujeres dominen a los hombres, ni hacerlos menos a ellos, sino buscar igualdad.

Porque somos unas exageradas, mal cogidas y feminazis si defendemos el feminismo y nuestra libertad.

¿Por qué creo que deberíamos ser feministas? Porque es una necesidad: para ti, para mí, para ellas, para ellos, para todos.






2 comentarios:

  1. Este tipo de entradas siempre me deja con los sentimientos tan confundidos en respecto a que posición tengo actualmente y que estoy haciendo por mi país, por los demás. Aún así, agradezco que siempre traigas estos temas por aquí.
    Saluditos. c:

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  2. "Comenzó a gestarse toda una revolución de ideas y contradicciones que hasta el día de hoy no he podido finalizar, una eterna batalla entre lo que soy y lo que creía ser"

    Siempre puedes explicar las cosas mejor que yo, creo que mi despertar como feminista sucedió a partir de que entré en la universidad, comencé a moverme sola y a darme cuenta de todas las desventajas con las que contamos.

    *No podía ir a la escuela usando un vestido o un pantalon corto porque "qué tal si me hacen algo en el camión o en el metro",
    *No podía salir tarde y sola de la escuela porque "algo me puede pasar si voy sola",
    *Al estar en una carrera donde la mayor parte de mis amigos son hombres "de seguro ya te cogiste al menos a uno"
    *Cuando dije que era virgen "no es posible que tengas 21 y no hayas tenido sexo, de seguro alguien te hace el favor",
    *Mis profesoras que habían pasado por lo mismo "mujeres, ustedes deben esforzarse más en esta carrera porque NADIE cree en nosotras"

    Y a pesar de todo eso, puedo ver que yo soy de las afortunadas, mis padres no me limitan sólo por ser mujer, al contrario, creen en mí aún más, entonces creo que de alguna forma permanecí encerrada, sin saber que no todos gozaban los mismo derechos que yo y el darme cuenta de eso ha sido muy duro, el sentimiento de impotencia cada que escucho sobre feminicidios, discriminación, machismo, incluso proveniente de una mujer es insoportable, no sé qué puedo hacer, no sé si una marcha o hablar en voz alta logrará algo porque si lo hago no falta quien me diga feminazi e ignorará todo lo que salga de mi boca sólo porque estoy defendiendo mis derechos o los de alguien.

    En fin, es un tema para hablar con un buen cafesito o una cerveza bien fria.

    Saludos :D

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