Feminismo: Conjunto
heterogéneo de movimientos políticos, culturales, económicos y sociales que
tienen como objetivo la liberación y reivindicación de los derechos de las
mujeres, así como cuestionar la dominación y la violencia de los varones sobre
las mujeres y la asignación de roles sociales según el género.
En 2013, la escritora y activista Chimamanda Ngozi Adichie proclamaba
su Ted Talk “We should all be feminists” convirtiéndose en un punto de
referencia para el movimiento feminista actual. Con un peculiar sentido del
humor Chimamanda nos cuenta algunas experiencias de vida, suyas y de personas
cercanas a ella, en las cuales se pone en evidencia la desigualdad de género,
los estereotipos para cada uno de los sexos y la malinterpretación que se le da
al movimiento. Su charla tuvo tal éxito que el grupo editorial Penguin Random
House la publicó con el título de “Todos deberíamos ser feministas” y a
continuación les hablaré de mi experiencia como lector al encontrarme con ésta.
Chimamanda fue mi primer encuentro con el feminismo, por lo menos
conscientemente ya que antes había leído a autoras como Jane Austen, Mary
Shelley, J. K. Rowling que, a su manera y dentro de sus posibilidades, se
abrieron paso en un mundo literario liderado por hombres y demostraron que las
mujeres también tenían el talento necesario para escribir.
Epifanía es la palabra con la que podría describir mi experiencia al
leer y escuchar semejante discurso. Confieso que tuve que leerlo varias veces
para poder asimilar toda esa información que había estado frente a mí todo este
tiempo y que no había podido/querido ver. Comenzó a gestarse toda una
revolución de ideas y contradicciones que hasta el día de hoy no he podido
finalizar, una eterna batalla entre lo que soy y lo que creía ser, un
cuestionamiento intenso que jamás pensé podría experimentar, el nacimiento de
una nueva ideología y forma de vida que me ayudarían a formar una nueva versión
de mí mismo.
Sin embargo, es realmente difícil aceptar que estás equivocado, sobre
todo cuando el entorno social, político y religioso con el que fuiste educado
respalda tus inseguridades. Es difícil aceptar que cuentas con privilegios que
nunca pediste pero ejerciste durante mucho tiempo, encontrarte con ejemplos de
micromachismo en tu rutina diaria que han opacado el desempeño personal y
laboral de no solo una, sino muchas mujeres. En pocas palabras es un golpe de
fuerte impacto del que cuesta trabajo reponerse pero una vez que lo recibes no
hay marcha atrás.
“Todos deberíamos ser feministas” es una invitación a la reflexión y
al cambio que pone sobre la mesa una serie de problemas a los que se enfrenta a
la mujer contemporánea y plantea posibles soluciones que nos ayudarían a llegar
al punto deseado: la equidad.
Yo podría comenzar ahora mismo a enlistar las cosas que busca cambiar
el feminismo pero una de las cosas que he aprendido en este increíble viaje es
que, en materia de feminismo, lo mejor que un hombre puede hacer para ayudar es
escuchar a las mujeres y aprender, permitir que sean ellas las que expongan sus quejas, dudas y temores así que
invité a algunas amigas feministas a formar parte de este especial, ellas nos
contarán desde su experiencia porque todos deberíamos ser feministas:
#TodosDeberíamosSerFeministas
¿Por qué todos deberíamos ser feministas?
Antes de ir con las generalizaciones que me gustaría que
hubiera en el mundo y nos harían más felices a todos, como tener perritos y ser
feministas, quiero empezar con las razones por las que yo soy feminista.
Asumirse feminista no es fácil, no en un mundo que nació y
creció patriarcal, machista y heteronormado, donde pareciera que pedir derechos
como la libertad de caminar sin miedo en la calle es equivalente a exigir que
maten a todos los hombres del mundo, donde te tachan de histérica si te quejas
o de mal cogida si no eres dulce y agradable con todos. Pero luego de este
tiempo en el feminismo (investigando, conociendo y descubriéndome) me doy
cuenta que, en realidad, el feminismo me ha liberado.
Dentro de mis privilegios he notado que el mismo feminismo
me ha dado varios más, quizás uno de los más importantes es la libertad de
sentirme mujer. Ese sentimiento pleno de ser me ha permitido darme cuenta de
las injusticias y desigualdades que se cometen todos los días, en este momento
en alguna parte del mundo contra las mujeres.
Y en ese entendimiento también me siento ahora con el
derecho de exigir, porque no basta con decir que todos somos seres humanos y no
habría que hacer diferenciaciones de “Día de la mujer”, porque hay que
hacerlas. Somos nosotras quienes aún estamos en desventaja, somos nosotras a
quienes nos matan sólo por el hecho de ser mujeres.
Pero no todas tenemos ese “privilegio” para exigir, ni la
oportunidad. Hay tantas mujeres que no sólo son presa de las desigualdades de
género, sino que las interseccionalidades las rebasan y la situación económica,
la preparación académica, la familia, la religión, el punto geográfico en el
que se encuentran, el propio machismo tan interiorizado que no nos deja movernos
y aún no nos damos cuenta que está ahí, es lo que les impide acercarse del todo
al feminismo.
Para ser feminista hace falta querer igualdad de derechos y
oportunidades para hombres y mujeres, es todo. No ser académico, ni haber leído
toda la biblioteca feminista y dominar las tres olas. Sólo entender lo que
hemos padecido las mujeres a lo largo de la historia y empezar a hacer algo al
respecto. Así sea sólo contarle a un amigo o una amiga que el feminismo es
mejor para todos y todas o parar el 8 de marzo y hacer activismo en internet o
en las calles.
El silencio es una forma de complicidad y yo estoy harta de
ser cómplice, estoy harta de que me acosen todos los días en la calle, harta de
que me nieguen un trabajo por si me embarazo, harta de dar explicaciones sobre
las decisiones sobre mi cuerpo y mi sexualidad, harta de que nos maten. Estoy
harta de vivir con miedo.
¿Por qué soy feminista? Porque quiero luchar por mis compañeras desaparecidas, por las mujeres
violentadas en sus propias casas o trabajos, por las migrantes, por las mujeres
indígenas y campesinas, por las mujeres que son violadas, agredidas y
denigradas y nadie se entera o nos parece normal.
¿Por qué todos deberíamos ser feministas? Bueno ¿falta decir
más?
Porque si usamos maquillaje, es porque "queremos" vernos
guapas para los hombres, y que si no lo usamos nos dicen que si no nos
arreglamos, no le vamos a gustar a nadie.
Porque aún la gente asume que uno de los grandes ideales de todas las
mujeres es casarse y tener hijos, y porque se sorprenden cuando alguien dice
que no lo es.
Porque el rosa es para niñas y el azul para niños. Las muñecas para
las niñas y los carritos para los niños.
Porque las mujeres "no pueden" dedicarse a la ciencia,
porque ellas "no saben" de matemáticas y porque hay trabajos que
"no son" para mujeres.
Porque tenemos que aprender a cocinar, a lavar, a planchar, a barrer y
a trapear, no porque sea algo que necesitemos para ser independientes y
autosuficientes, sino porque "debemos" aprenderlo para satisfacer a
nuestros maridos inexistentes.
Porque en la calle nos gritan piropos obscenos acompañados de risas, y
somos unas mal agradecidas o algo peor si nos quejamos por esos piropos y
herimos los sentimientos de aquel que nos "halaga".
Porque aún se juzga a quien decide abortar e incluso, se le da el
trato de un criminal.
Porque no sólo los hombres, sino otras mujeres, insultan a las que
deciden vivir su sexualidad con libertad y las llamen putas, pero que al mismo
tiempo sean mojigatas las que optan por cuidar su virginidad.
Porque se usan los pronombres equivocados con las mujeres trans aun
cuando ellas insistan en que las llamen de tal o cual manera.
Porque si eres lesbiana, aún hay quien diga que es porque no has
probado a un hombre de verdad. Y si eres bisexual, estás confundida y dejarás
de estarlo cuando pruebes a un hombre de verdad.
Porque ellas deben ser femeninas, sensibles, amables y recatadas, y
ellos no. Porque ellos deben ser fuertes, guías, líderes, confiables, y ellas
no.
Porque a las mujeres nos enseñan qué hacer para que no nos violen en
vez de que enseñen a los hombres a no violar.
Porque si te violan, primero te preguntan dónde estabas, qué vestías,
si estabas sola, si lo provocaste, si lo quisiste, si te gustó, en vez de
atender tu caso de manera legal.
Porque en este mundo ir sola, salir sola, viajar sola aún es razón
para que te quiten la vida.
Porque los índices de feminicidios van en aumento y en mi país,
México, 7404 mujeres fueron asesinadas entre 2012 y 2016; aproximadamente una
cada tres horas y veinticinco minutos.
Porque hace falta educar a todos para que comprendan que ser feminista
no es querer que las mujeres dominen a los hombres, ni hacerlos menos a ellos,
sino buscar igualdad.
Porque somos unas exageradas, mal cogidas y feminazis si defendemos el
feminismo y nuestra libertad.
¿Por qué creo que deberíamos ser feministas? Porque es una necesidad:
para ti, para mí, para ellas, para ellos, para todos.





