sábado, 11 de marzo de 2017

Pascual el dragón descubre. (Reseña).


Amigos, esta sería la primer "foto reseña" oficial del blog y se da gracias a la colaboración de la editorial El Pirata quien nos ha facilitado ejemplares de los primeros dos tomos de la serie de cuentos infantiles Pascual el dragón descubre el mundo. 

Hablemos un poco de ellos y perdámonos en la belleza de sus ilustraciones.


Título: Pascual el dragón descubre la Antártida.
Autor: Max Olivetti.
Ilustraciones: Quim Bou.
Editorial: El pirata.



Pascual es un dragón joven que habita en un planeta lejano y tiene la peculiaridad de que aún no puede lanzar fuego por la boca. Además, como todo infante es curioso e inquieto así que constantemente lo veremos en situaciones divertidas y aventuras memorables.


En este primer tomo, Pascual viaja hacia la Antártida en donde encontrará nuevos amigos y descubrirá que puede ser capaz de alcanzar sus objetivos si traba duro en ello.


Además de las bellas ilustraciones, esta serie de cuentos tiene varios elementos que mantendrán motivados a los niños y les ayudará a desarrollar su intelecto. En algunas partes de la historia se pedirá al lector que responda a preguntas o cumpla retos lo cual crea una conexión especial con él. Esta interacción ayuda a mantenerse motivado y con ganas de aprender.


El cuento está lleno de mensajes positivos, en este primer tomo destaca la confianza en uno mismo, así mismo el valor de la amistad y el como debemos esforzarnos para alcanzar nuestras metas.




Título: Pascual el dragón descubre Asia.
Autor: Max Olivetti.
Ilustraciones: Quim Bou.
Editorial: El pirata.



En esta ocasión el travieso Pascual realizará un viaje al planeta Tierra y visitará el continente Asiático, China para ser específicos.


Aquí formará parte del festival del año nuevo Chino en el cual sus nuevos amigos tienen que crear un disfraz de dragón para participar en el desfile.


En este cuento los niños podrán aprender un poco sobre la cultura de este país, así mismo desarrollar la empatía por las diferencias culturales que puedan encontrar. Otro de los mensajes que podemos encontrar es la importancia del trabajo en equipo y los lazos de amistad. 




Amigos, esta saga de cuentos son recomendados para pequeños de entre 6 y 10 años (que ya leen por su cuenta) o bien para niños más pequeños (a los que se les pueda leer).

Quiero aprovechar para agradecer a la editorial El Pirata por confiar en nosotros para la lectura y reseña de estos cuentos, lo he pasado bastante bien leyéndolos. Les recomiendo seguir de cerca sus redes sociales para que no se pierdan el lanzamiento de los siguientes números de esta saga.

Hasta aquí la reseña de esta semana, espero que les haya interesado y por  favor no te vayas sin dejarme tu opinión sobre estos cuentos, dime ¿Le darás la oportunidad? ¿Ya la leíste? ¿Qué opinas de la obra y de su autor? ¿Te gustan los cuentos infantiles?


¡Los leo pronto!




miércoles, 8 de marzo de 2017

Ingenios: Todos deberíamos ser feministas.



Feminismo: Conjunto heterogéneo de movimientos políticos, culturales, económicos y sociales que tienen como objetivo la liberación y reivindicación de los derechos de las mujeres, así como cuestionar la dominación y la violencia de los varones sobre las mujeres y la asignación de roles sociales según el género.

En 2013, la escritora y activista Chimamanda Ngozi Adichie proclamaba su Ted Talk “We should all be feminists” convirtiéndose en un punto de referencia para el movimiento feminista actual. Con un peculiar sentido del humor Chimamanda nos cuenta algunas experiencias de vida, suyas y de personas cercanas a ella, en las cuales se pone en evidencia la desigualdad de género, los estereotipos para cada uno de los sexos y la malinterpretación que se le da al movimiento. Su charla tuvo tal éxito que el grupo editorial Penguin Random House la publicó con el título de “Todos deberíamos ser feministas” y a continuación les hablaré de mi experiencia como lector al encontrarme con ésta.



Chimamanda fue mi primer encuentro con el feminismo, por lo menos conscientemente ya que antes había leído a autoras como Jane Austen, Mary Shelley, J. K. Rowling que, a su manera y dentro de sus posibilidades, se abrieron paso en un mundo literario liderado por hombres y demostraron que las mujeres también tenían el talento necesario para escribir. 

Epifanía es la palabra con la que podría describir mi experiencia al leer y escuchar semejante discurso. Confieso que tuve que leerlo varias veces para poder asimilar toda esa información que había estado frente a mí todo este tiempo y que no había podido/querido ver. Comenzó a gestarse toda una revolución de ideas y contradicciones que hasta el día de hoy no he podido finalizar, una eterna batalla entre lo que soy y lo que creía ser, un cuestionamiento intenso que jamás pensé podría experimentar, el nacimiento de una nueva ideología y forma de vida que me ayudarían a formar una nueva versión de mí mismo.

Sin embargo, es realmente difícil aceptar que estás equivocado, sobre todo cuando el entorno social, político y religioso con el que fuiste educado respalda tus inseguridades. Es difícil aceptar que cuentas con privilegios que nunca pediste pero ejerciste durante mucho tiempo, encontrarte con ejemplos de micromachismo en tu rutina diaria que han opacado el desempeño personal y laboral de no solo una, sino muchas mujeres. En pocas palabras es un golpe de fuerte impacto del que cuesta trabajo reponerse pero una vez que lo recibes no hay marcha atrás.

 
“Todos deberíamos ser feministas” es una invitación a la reflexión y al cambio que pone sobre la mesa una serie de problemas a los que se enfrenta a la mujer contemporánea y plantea posibles soluciones que nos ayudarían a llegar al punto deseado: la equidad.

Yo podría comenzar ahora mismo a enlistar las cosas que busca cambiar el feminismo pero una de las cosas que he aprendido en este increíble viaje es que, en materia de feminismo, lo mejor que un hombre puede hacer para ayudar es escuchar a las mujeres y aprender, permitir que sean ellas las que  expongan sus quejas, dudas y temores así que invité a algunas amigas feministas a formar parte de este especial, ellas nos contarán desde su experiencia porque todos deberíamos ser feministas: 

#TodosDeberíamosSerFeministas


Porque es una cuestión de sentido común. Ante una situación de opresión, desigualdad o discriminación, no rebelarse o no quejarse es ponerse del lado del opresor. Debemos ser feministas porque México es ese país donde hay siete feminicidios al día. Siete. Aquí las mujeres desaparecen y aparecen muertas ―si es que aparecen―. Debemos ser feministas porque todavía se juzga lo que una mujer lleva puesto si sufre una agresión sexual, como si eso tuviera algo que ver. Debemos ser feministas porque las mujeres siguen siendo discriminadas en ambientes de trabajo, porque todavía se cuestiona la capacidad de una mujer para ser jefa o para dirigir. Debemos ser feministas porque no escuchar a las mujeres es ignorar sistemáticamente a más de la mitad de la población. Debemos ser feministas ―aún más― porque ya es tiempo de aceptar que todas las mujeres deben ser libres para tomar decisiones sobre sus propios cuerpos. Ya es hora.




¿Por qué todos deberíamos ser feministas?
Antes de ir con las generalizaciones que me gustaría que hubiera en el mundo y nos harían más felices a todos, como tener perritos y ser feministas, quiero empezar con las razones por las que yo soy feminista.

Asumirse feminista no es fácil, no en un mundo que nació y creció patriarcal, machista y heteronormado, donde pareciera que pedir derechos como la libertad de caminar sin miedo en la calle es equivalente a exigir que maten a todos los hombres del mundo, donde te tachan de histérica si te quejas o de mal cogida si no eres dulce y agradable con todos. Pero luego de este tiempo en el feminismo (investigando, conociendo y descubriéndome) me doy cuenta que, en realidad, el feminismo me ha liberado.

Dentro de mis privilegios he notado que el mismo feminismo me ha dado varios más, quizás uno de los más importantes es la libertad de sentirme mujer. Ese sentimiento pleno de ser me ha permitido darme cuenta de las injusticias y desigualdades que se cometen todos los días, en este momento en alguna parte del mundo contra las mujeres.

Y en ese entendimiento también me siento ahora con el derecho de exigir, porque no basta con decir que todos somos seres humanos y no habría que hacer diferenciaciones de “Día de la mujer”, porque hay que hacerlas. Somos nosotras quienes aún estamos en desventaja, somos nosotras a quienes nos matan sólo por el hecho de ser mujeres.

Pero no todas tenemos ese “privilegio” para exigir, ni la oportunidad. Hay tantas mujeres que no sólo son presa de las desigualdades de género, sino que las interseccionalidades las rebasan y la situación económica, la preparación académica, la familia, la religión, el punto geográfico en el que se encuentran, el propio machismo tan interiorizado que no nos deja movernos y aún no nos damos cuenta que está ahí, es lo que les impide acercarse del todo al feminismo.

Para ser feminista hace falta querer igualdad de derechos y oportunidades para hombres y mujeres, es todo. No ser académico, ni haber leído toda la biblioteca feminista y dominar las tres olas. Sólo entender lo que hemos padecido las mujeres a lo largo de la historia y empezar a hacer algo al respecto. Así sea sólo contarle a un amigo o una amiga que el feminismo es mejor para todos y todas o parar el 8 de marzo y hacer activismo en internet o en las calles.

El silencio es una forma de complicidad y yo estoy harta de ser cómplice, estoy harta de que me acosen todos los días en la calle, harta de que me nieguen un trabajo por si me embarazo, harta de dar explicaciones sobre las decisiones sobre mi cuerpo y mi sexualidad, harta de que nos maten. Estoy harta de vivir con miedo.

¿Por qué soy feminista? Porque quiero luchar por mis  compañeras desaparecidas, por las mujeres violentadas en sus propias casas o trabajos, por las migrantes, por las mujeres indígenas y campesinas, por las mujeres que son violadas, agredidas y denigradas y nadie se entera o nos parece normal.

¿Por qué todos deberíamos ser feministas? Bueno ¿falta decir más?  




Porque si usamos maquillaje, es porque "queremos" vernos guapas para los hombres, y que si no lo usamos nos dicen que si no nos arreglamos, no le vamos a gustar a nadie.

Porque aún la gente asume que uno de los grandes ideales de todas las mujeres es casarse y tener hijos, y porque se sorprenden cuando alguien dice que no lo es.

Porque el rosa es para niñas y el azul para niños. Las muñecas para las niñas y los carritos para los niños.

Porque las mujeres "no pueden" dedicarse a la ciencia, porque ellas "no saben" de matemáticas y porque hay trabajos que "no son" para mujeres.

Porque tenemos que aprender a cocinar, a lavar, a planchar, a barrer y a trapear, no porque sea algo que necesitemos para ser independientes y autosuficientes, sino porque "debemos" aprenderlo para satisfacer a nuestros maridos inexistentes.

Porque en la calle nos gritan piropos obscenos acompañados de risas, y somos unas mal agradecidas o algo peor si nos quejamos por esos piropos y herimos los sentimientos de aquel que nos "halaga".

Porque aún se juzga a quien decide abortar e incluso, se le da el trato de un criminal.

Porque no sólo los hombres, sino otras mujeres, insultan a las que deciden vivir su sexualidad con libertad y las llamen putas, pero que al mismo tiempo sean mojigatas las que optan por cuidar su virginidad.

Porque se usan los pronombres equivocados con las mujeres trans aun cuando ellas insistan en que las llamen de tal o cual manera.

Porque si eres lesbiana, aún hay quien diga que es porque no has probado a un hombre de verdad. Y si eres bisexual, estás confundida y dejarás de estarlo cuando pruebes a un hombre de verdad.

Porque ellas deben ser femeninas, sensibles, amables y recatadas, y ellos no. Porque ellos deben ser fuertes, guías, líderes, confiables, y ellas no.

Porque a las mujeres nos enseñan qué hacer para que no nos violen en vez de que enseñen a los hombres a no violar.

Porque si te violan, primero te preguntan dónde estabas, qué vestías, si estabas sola, si lo provocaste, si lo quisiste, si te gustó, en vez de atender tu caso de manera legal. 

Porque en este mundo ir sola, salir sola, viajar sola aún es razón para que te quiten la vida.

Porque los índices de feminicidios van en aumento y en mi país, México, 7404 mujeres fueron asesinadas entre 2012 y 2016; aproximadamente una cada tres horas y veinticinco minutos.

Porque hace falta educar a todos para que comprendan que ser feminista no es querer que las mujeres dominen a los hombres, ni hacerlos menos a ellos, sino buscar igualdad.

Porque somos unas exageradas, mal cogidas y feminazis si defendemos el feminismo y nuestra libertad.

¿Por qué creo que deberíamos ser feministas? Porque es una necesidad: para ti, para mí, para ellas, para ellos, para todos.